El Décimocuarto Domingo del Tiempo Ordinario

07/03/2022





Antífona de la Entrada

Meditamos, Señor, los dones de tu amor,
en medio de tu templo.
Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra
como tu fama.
Tu diestra está llena de justicia.
(Salmo 47, 10-11)



Primera Lectura

Isaías 66, 10-14

Alégrense con Jerusalén, gocen con ella todos los que la aman, alégrense de su alegría todos los que por ella llevaron luto, para que se alimenten de sus pechos, se llenen de sus consuelos y se deleiten con la abundancia de su gloria.Porque dice el Señor:»Yo haré correr la paz sobre ella como un río y la gloria de las naciones como un torrente desbordado. Como niños serán llevados en el regazo y acariciados sobre sus rodillas; como un hijo a quien su madre consuela, así los consolaré yo. En Jerusalén serán ustedes consolados.Al ver esto se alegrará su corazón y sus huesos florecerán como un prado. Y los siervos del Señor conocerán su poder».



Salmo Responsorial

Salmo 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20

Respuesta:

Aclamen al Señor, tierra entera.

Estrofa 1:

Aclamen al Señor, tierra entera,
   toquen en honor de su nombre,
   canten himnos a su gloria;
   digan a Dios: “Qué temibles son tus obras”.


Estrofa 2:

Que se postre ante ti la tierra entera,
   que toquen en tu honor,
   que toquen para tu nombre.
Vengan a ver las obras de Dios,
   sus temibles proezas en favor de los hombres.


Estrofa 3:

Transformó el mar en tierra firme,
   a pie atravesaron el río,
   alegrémonos con Dios,
   que con su poder gobierna eternamente.


Estrofa 4:

Fieles de Dios, vengan a escuchar,
   les contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
   ni me retiró su favor.



Segunda Lectura

Gálatas 6, 14-18

Hermanos:
No permita Dios que yo me gloríe en algo que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo,
por el cual el mundo está crucificado para mí
y yo para el mundo.
Porque en Cristo Jesús de nada vale el estar circuncidado o no,
sino el ser una nueva criatura.

Para todos los que vivan conforme a esta norma
y también para el verdadero Israel,
la paz y la misericordia de Dios.

De ahora en adelante, que nadie me ponga más obstáculos,
porque llevo en mi cuerpo la marca de los sufrimientos
que he pasado por Cristo.

Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con ustedes. Amén.



Aclamación antes del Evangelio

Colosenses 3, 15-16

Que la paz de Cristo reine en sus corazones;
   que la palabra de Cristo habite en ustedes con todas sus riquezas.



Evangelio

Lucas 10, 1-12. 17-20

En aquel tiempo,
Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante,
de dos en dos,
a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir,
y les dijo:
«La cosecha es mucha y los trabajadores pocos.
Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino;
yo los envío como corderos en medio de lobos.
No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando entren en una casa digan:
`Que la paz reine en esta casa’.
Y si allí hay gente amante de la paz,
el deseo de paz de ustedes, se cumplirá;
si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa.
Coman y beban de lo que tengan,
porque el trabajador tiene derecho a su salario.
No anden de casa en casa.
En cualquier ciudad donde entren y los reciban,
coman lo que les den.
Curen a los enfermos que haya y díganles:
`Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben,
salgan por las calles y digan:
`Hasta el polvo de esta ciudad
que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos,
en señal de protesta contra ustedes.
De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’.
Yo les digo que en el día del juicio,
Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad».

Los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría
y le dijeron a Jesús:
«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les contestó: «Vi a Satanás caer del cielo como el rayo.
A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones
y para vencer toda la fuerza del enemigo,
y nada les podrá hacer daño.
Pero no se alegren de que los demonios se les someten.
Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo».



Antífona de la Comunón

Prueben y vean qué bueno es el Señor;
dichoso quien se acoge a él.
(Salmo 33, 9)

O bien:

Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados,
y yo los aliviaré, dice el Señor.
(Mateo 11, 28)





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