El Cuarto Domingo de Pascua, Año B

21-04-2024


Salmos Responsoriales





Antífona de la Entrada

La tierra está llena del amor del Señor
y su palabra hizo los cielos. Aleluya.
(Salmo 32, 5.6)



Primera Lectura

Hechos de los Apóstoles 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo:
“Jefes del pueblo y ancianos:
Puesto que hoy se nos interroga acerca
del beneficio hecho a un hombre enfermo,
para saber cómo fue curado,
sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel:
este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret,
a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos.
Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular.
Ningún otro puede salvarnos,
pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios
haya constituido como salvador nuestro”.



Salmo Responsorial

Salmo 117, 1. 8-9. 21-23. 26. 29

Respuesta:

La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular.
O bien:
Aleluya.

Estrofa 1:

Den gracias al Señor porque es bueno,
   porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor
   que fiarse de los hombres,
   mejor es refugiarse en el Señor,
   que fiarse de los jefes.


Estrofa 2:

Te doy gracias, porque me escuchaste
   y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos,
   es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
   ha sido un milagro patente.


Estrofa 3:

Bendito el que viene en nombre del Señor,
   los bendecimos desde la casa del Señor.
Tú eres mi Dios, te doy gracias.
Dios mío, yo te ensalzo.
Den gracias al Señor porque es bueno,
   porque es eterna su misericordia.



Segunda Lectura

Juan 3, 1-2

Queridos hijos:
Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre,
pues no sólo nos llamamos hijos de Dios,
sino que lo somos.
Si el mundo no nos reconoce,
es porque tampoco lo ha reconocido a él.

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios,
pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin.
Y ya sabemos que, cuando él se manifieste,
vamos a ser semejantes a él,
porque lo veremos tal cual es.



Aclamación antes del Evangelio

Juan 10, 14

Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor;
   conozco a mis ovejas y las mías me conocen.



Evangelio

Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos:
“Yo soy el buen pastor.
El buen pastor da la vida por sus ovejas.
En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye;
el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa,
porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor,
porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí,
así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre.
Yo doy la vida por mis ovejas.
Tengo además otras ovejas que no son de este redil
y es necesario que las traiga también a ellas;
escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar.
Nadie me la quita; yo la doy porque quiero.
Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar.
Este es el mandato que he recibido de mi Padre”.
Palabra del Señor.



Antífona de Comunión

Ha resucitado, el Buen Pastor,
que dio la vida por sus ovejas,
y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.





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