El Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario

29-01-2023


Salmos Responsoriales





Antífona de la Entrada

Sálvanos, Señor y Dios nuestro;
reúnenos de entre las naciones,
para que podamos agradecer tu poder santo
y nuestra gloria sea alabarte.
(Salmo 105, 47)



Primera Lectura

Sofonías 2, 3; 3, 12-13

Busquen al Señor,
ustedes los humildes de la tierra,
los que cumplen los mandamientos de Dios.

Busquen la justicia, busquen la humildad.
Quizá puedan así quedar a cubierto
el día de la ira del Señor.

«Aquel día, dice el Señor,
yo dejaré en medio de ti, pueblo mío,
un puñado de gente pobre y humilde.

Este resto de Israel
confiará en el nombre del Señor.
No cometerá maldades ni dirá mentiras;
no se hallará en su boca una lengua embustera.
Permanecerán tranquilos
y descansarán sin que nadie los moleste».



Salmo Responsorial

Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10

Respuesta:

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Estrofa 1:

Él que mantiene su fidelidad perpetuamente,
   hace justicia a los oprimidos,
   da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos.


Estrofa 2:

El Señor abre los ojos al ciego,
   el Señor endereza a los que ya se doblan,
   el Señor ama a los justos,
   el Señor guarda a los peregrinos.


Estrofa 3:

El Señor sustenta al huérfano y a la viuda
   y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
   tu Dios, Sión, de edad en edad.



Segunda Lectura

1 Corintios 1, 23-31

Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.

En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.



Aclamación antes del Evangelio

Mateo 5, 12

Alégrense y muéstrense contentos,
   porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.



Evangelio

Mateo 5, 1-12

En auel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
«Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos».



Antífona de Comunión

Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo
y sálvame por tu misericordia.
A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado.
(Salmo 30, 17.18)

O bien:

Antífona de Comunión 2

Dichoso los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los humildes,
porque heredarán la tierra.
(Mateo 5, 3-4)





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