El Quinto Domingo de Tiempo Ordinario

05-02-2023


Salmos Responsoriales


Salmo 111: El Justo Brilla

Rebecca De La Torre






Antífona de la Entrada

Entremos y adoremos de rodillas al Señor,
creador nuestro,
porque él es nuestro Dios.
(Salmo 94, 6-7)



Primera Lectura

Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:
«Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo limarás, y él te dirá: ‘Aquí estoy’.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador
y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad del humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía».



Salmo Responsorial

Salmo 111, 4-9

Respuesta:

El justo brilla en las tinieblas como una luz.

Estrofa 1:

En las tinieblas brilla como una luz
   el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta
   y administra rectamente sus asuntos.


Estrofa 2:

El justo jamás vacilará,
   su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
   su corazón está firme en el Señor.


Estrofa 3:

Su corazón está seguro, sin temor,
   reparte limosna a los pobres,
   su caridad es constante, sin falta,
   y alzará la frente con dignidad.



Segunda Lectura

Corintios 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarlas el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.



Aclamación antes del Evangelio

Juan 8, 12

Yo soy la Luz del mundo, dice el Señor;
   el que me sigue tendrá la luz que es vida.



Evangelio

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolveré el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos».



Antífona de Comunión

Demos gracias al Señor por su misericordia
por las maravillas que hace en favor de su pueblo
porque da de beber al que tiene sed
y les da de comer a los hambrientos.
(Salmo 106, 8.9)

O bien:

Antífona de Comunión 2

Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
(Mateo 5, 4.6)





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