Domingo de Misericordia Divina, Año B

07-04-2024


Salmos Responsoriales





Antífona de la Entrada

Como niños recién nacidos, anhelen una leche pura y espiritual
que los haga crecer hacia la salvación. Aleluya.
(1 Pedro 2, 2)

O bien:

Antífona de Entrada 2

Abran el corazón con alegría, y den gracias a Dios,
que los ha llamado al Reino de los cielos. Aleluya.
(4 Esdras 2, 36-37)



Primera Lectura

Hechos de los Apóstoles 4, 32-35

La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma;
todo lo poseían en común
y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.

Con grandes muestras de poder,
los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús
y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo.
Ninguno pasaba necesidad,
pues los que poseían terrenos o casas, los vendían,
llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles,
y luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.



Salmo Responsorial

Salmo 117, 2-4. 16ab-18. 22-24

Respuesta:

Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
O bien:
Aleluya.

Estrofa 1:

Diga la casa de Israel:
   eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
   eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
   eterna es su misericordia.


Estrofa 2:

Empujaban y empujaban para derribarme,
   pero el Señor me ayudó;
   el Señor es mi fuerza y mi energía,
   él es mi salvación.
Escuchen: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos.


Estrofa 3:

La piedra que desecharon los arquitectos
   es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
   ha sido un milagro patente.
Éste es el día en que actuó el Señor;
   sea nuestra alegría y nuestro gozo.



Segunda Lectura

Juan 5, 1-6

Queridos hermanos:
Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios.
Todo el que ama a un padre,
ama también a los hijos de éste.
Conocemos que amamos a los hijos de Dios,
en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos,
pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos.
Y sus mandamientos no son pesados,
porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo.
Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.
Porque, ¿quién es el que vence al mundo?
Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que se manifestó por medio del agua y de la sangre;
él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre.
Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad.



Aclamación antes del Evangelio

Juan 20, 29

Tú crees, Tomás, porque has visto, dice el Señor;
   felices los que creen sin haber visto.



Evangelio

Juan 20, 19-31

Al anochecer del día de la resurrección,
estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos,
por miedo a los judíos,
se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo:
“La paz esté con ustedes”.
Dicho esto, les mostró las manos y el costado.
Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús:
“La paz esté con ustedes.
Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”.
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo:
“Reciban al Espíritu Santo.
A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados;
y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo,
no estaba con ellos cuando vino Jesús,
y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”.
Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos
y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada
y Tomás estaba con ellos.
Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo:
“La paz esté con ustedes”.
Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo.
Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”.
Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”
Jesús añadió:
“Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”.

Otras muchas señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritas en este libro.
Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías,
el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.



Antífona de Comunión

Jesús dijo a Tomás: acerca tu mano,
toca los agujeros que dejaron los clavos
y no seas incrédulo, sino creyente. Aleluya.
(Juan 20, 27)





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