El Dúodecimo Domingo del Tiempo Ordinario, Año A: Salmo Responsorial

Salmo 68, 8-35

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Verse 1:

Por ti he aguantado afrentas,
   la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
   un extranjero para los hijos de mi madre,
   porque me devora el celo de tu templo,
   y las afrentas, con que te afrentan, caen sobre mí.

Verse 2:

Pero mi oración se dirige a ti,
   Dios mío, el día de tu favor;
   que me escuche tu gran bondad,
   que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
   por tu gran compasión vuélvete hacia mí.

Verse 3:

Mírenlo los humildes y alégrense,
   busquen al Señor y vivirá su corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
   no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
   las aguas y cuanto bulle en ellas.