Decimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario: Salmo Responsorial

Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-3. 17

Ojalá escuchen la voz del Señor: “”No endurezcan el corazón”.

Verse 1:

Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: “Retornen, hijos de Adán”.
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó,
una vela nocturna.

Verse 2:

Los siembras año por año,
como hierba que se renueva;
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.

Verse 3:

Enséñanos a calcular nuestros años
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos.

Verse 4:

Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.