Vigésimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de la Entrada

Salmo 129, 3-4

Si conservaras el recuerdo de nuestras faltas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero tú, Dios de Israel, eres Dios de perdón. (Salmo 129, 3-4)