Vigésimo Noveno Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de la Entrada

Salmo 16, 6. 8

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; atiéndeme y escucha mis palabras. Cuídame como a la niña de tus ojos y cúbreme bajo la sombra de tus alas. (Salmo 16, 6. 8)