El Cuarto Domingo de Adviento, Año C: Segunda Lectura

Hebreos 10, 5-10

Hermanos:
Al entrar al mundo,
Cristo dijo, conforme al salmo:
No quisiste víctimas ni ofrendas;
en cambio, me has dado un cuerpo.
No te agradan los holocaustos ni los sacrificios por el pecado;
entonces dije–porque a mí se refiere la Escritura–:
“Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.
Comienza por decir: ”
No quisiste víctimas ni ofrendas,
no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado”, -siendo así que eso es lo que pedía la ley-;
y luego añade:
“Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad”.
Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios,
para establecer el nuevo.
Y en virtud de esta voluntad,
todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo,
hecha una vez por todas.