El Octavo Domingo de Tiempo Ordinario, Año C: Segunda Lectura
1 Corintios 15, 54-58
Hermanos:
Cuando nuestro ser corruptible y mortal
se revista de incorruptibilidad e inmortalidad,
entonces se cumplirá la palabra de la Escritura:
La muerte ha sido aniquilada por la victoria.
¿Dónde está, muerte, tu victoria?
¿Dónde está, muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado
y la fuerza del pecado es la ley.
Gracias a Dios,
que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.
Así pues, hermanos míos muy amados,
estén firmes y permanezcan constantes,
trabajando siempre con fervor en la obra de Cristo,
puesto que ustedes saben que sus fatigas no quedarán sin recompensa por parte del Señor.