La Dedicación de la Basílica de Letrán: Salmo Responsorial

Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.

Verse 1:

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
   poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
   y los montes se desplomen en el mar.

Verse 2:

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
   el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
   Dios la socorre al despuntar la aurora.

Verse 3:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
   nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Vengan a ver las obras del Señor,
   las maravillas que hace en la tierra.