Segundo Domingo de Cuaresma: Antífona de Entrada 2

Salmo 24, 6, 2, 22

Recuerda, Señor,
que tu ternura y tu misericordia son eternas.
No permitas que nos derrote el enemigo.
Sálvanos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias.

Verse 1:

A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado.
(Salmo 24,1)

Verse 2:

Guarda mi vida y líbrame,
no quede yo defraudado de haber acudido a ti.
(Salmo 24,20)

Verse 3:

La inocencia y la rectitud me protegerán,
porque espero en ti.
(Salmo 24,21)

Verse 4:

Gloria al Padre y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Gloria Patri)