Miércoles de Cenizas: Antífona de Ofertorio
Salmo 29, 2.3
Yo te alabo, Señor, porque me has amparado,
porque no dejaste que mis enemigos se rían de mí:
Señor yo clamé a tí y tu me sanaste.
(Salmo 29, 2.3)
Verse 1:
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa
(Salmo 29, 4)
Verse 2:
Yo pensaba muy seguro: «no vacilaré jamas».
Tu bondad, Señor, me aseguraba el honor y la fuerza.
(Salmo 29, 7 – 8)