Décimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio

Salmo 24, 1 - 3a

A ti, Señor, elevo mi alma:
Dios mio, en ti confío, no quedaré defraudado:
que no se rían de mi mis enemigos:
porque todos los que esperan en Ti,
no quedarán confundidos.
(Salmo 24, 1 – 3a)

Verse 1:

Condúceme a tu verdad e instrúyeme,
porque tu eres el Dios que me salva,
y estoy siempre esperándote, Señor.
(Salmo 24, 5)

Verse 2:

Mírame,¡oh Dios!, y ten piedad de mi,
guarda mi vida y líbrame,
no quede yo defraudado de haber acudido a ti.
(Salmo 24, 16a. 20)

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