El Vigésimo Primer Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio
Salmo 39, 2.4
Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó
y escuchó mi grito:
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
(Salmo 39, 2.4)
Verse 1:
Él afianzó mis pies sobre roca,
y aseguró mis pasos.
(Salmo 39, 3)
Verse 2:
Cuántas maravillas has hecho,
Señor, Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro;
nadie se te puede comparar.
(Salmo 39, 6)
Verse 3:
No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación.
(Salmo 39, 11)
Verse 4:
Gloria al Padre y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Gloria Patri)