24th Sunday in Ordinary Time, Year A / Vigésimo Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario

09/13/2020

Responsorial Psalms / Salmos Responsoriales

Song recommendations / Recomendaciones de Canto

Readings & Antiphons / Lecturas y Antífonas

Responsorial Psalms / Salmos Responsoriales





Entrance Antiphon

Give peace, O Lord, to those who wait for you,
that your prophets be found true.
Hear the prayers of your servant,
and of your people Israel.
(Sirach 36:18)

Antífona de la Entrada

A los que esperan en ti, Señor, concédeles tu paz, y cumple así las palabras de tus profetas; escúchame, Señor, y atiende a las plegarias de tu pueblo. (Eclesiástico 36, 15-16)



First Reading

Sirach 27:30 - 28:7

Wrath and anger are hateful things,
      yet the sinner hugs them tight.
   The vengeful will suffer the LORD’s vengeance,
      for he remembers their sins in detail.
   Forgive your neighbor’s injustice;
      then when you pray, your own sins will be forgiven.
   Could anyone nourish anger against another
      and expect healing from the LORD?
   Could anyone refuse mercy to another like himself,
      can he seek pardon for his own sins?
   If one who is but flesh cherishes wrath,
      who will forgive his sins?
   Remember your last days, set enmity aside;
      remember death and decay, and cease from sin!
   Think of the commandments, hate not your neighbor;
      remember the Most High’s covenant, and overlook faults.

Primera Lectura

Eclesiástico (Sirácide) 27, 33 - 28, 9

Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.

Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?

El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?

Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.

Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.



Responsorial Psalm

Psalm 103:1-2, 3-4, 9-10, 11-12

Response:

The Lord is kind and merciful, slow to anger, and rich in compassion.


Verse 1:

Bless the LORD, O my soul;
   and all my being, bless his holy name.
Bless the LORD, O my soul,
   and forget not all his benefits.


Verse 2:

He pardons all your iniquities,
   heals all your ills.
He redeems your life from destruction,
   he crowns you with kindness and compassion.


Verse 3:

He will not always chide,
   nor does he keep his wrath forever.
Not according to our sins does he deal with us,
   nor does he requite us according to our crimes.


Verse 4:

For as the heavens are high above the earth,
   so surpassing is his kindness toward those who fear him.
As far as the east is from the west,
   so far has he put our transgressions from us.

Salmo Responsorial

Salmo 102, 1-12

Respuesta:

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

Estrofa 1:

Bendice, alma mía al Señor,
   y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía al Señor,
   y no olvides sus beneficios.


Estrofa 2:

Él perdona todas tus culpas
   y cura todas tus enfermedades;
   él rescata tu vida de la fosa
   y te colma de gracia y de ternura.


Estrofa 3:

No está siempre acusando,
   ni guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestros pecados,
   ni nos paga según nuestras culpas.


Estrofa 4:

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
   se levanta su bondad sobre sus fieles;
   como dista el oriente del ocaso,
   así aleja de nosotros nuestros delitos.



Second Reading

Romans 14:7-9

Brothers and sisters:
None of us lives for oneself, and no one dies for oneself.
For if we live, we live for the Lord,
   and if we die, we die for the Lord;
   so then, whether we live or die, we are the Lord’s.
For this is why Christ died and came to life,
   that he might be Lord of both the dead and the living.

Segunda Lectura

Romanos 14, 7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.



Gospel Acclamation

John 13:34

I give you a new commandment, says the Lord;
love one another as I have loved you.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 13, 34

Les doy este mandamiento nuevo, dice el Señor,
   que se amen unos a otros como yo los he amado.



Gospel

Matthew 18:21-35

Peter approached Jesus and asked him,
   “Lord, if my brother sins against me,
   how often must I forgive?
As many as seven times?”
Jesus answered, “I say to you, not seven times but seventy-seven times.
That is why the kingdom of heaven may be likened to a king
   who decided to settle accounts with his servants.
When he began the accounting,
   a debtor was brought before him who owed him a huge amount.
Since he had no way of paying it back,
   his master ordered him to be sold,
   along with his wife, his children, and all his property,
   in payment of the debt.
At that, the servant fell down, did him homage, and said,
   ‘Be patient with me, and I will pay you back in full.’
Moved with compassion the master of that servant
   let him go and forgave him the loan.
When that servant had left, he found one of his fellow servants
   who owed him a much smaller amount.
He seized him and started to choke him, demanding,
   ‘Pay back what you owe.’
Falling to his knees, his fellow servant begged him,
   ‘Be patient with me, and I will pay you back.’
But he refused.
Instead, he had the fellow servant put in prison
   until he paid back the debt.
Now when his fellow servants saw what had happened,
   they were deeply disturbed, and went to their master
   and reported the whole affair.
His master summoned him and said to him, ‘You wicked servant!
I forgave you your entire debt because you begged me to.
Should you not have had pity on your fellow servant,
   as I had pity on you?’
Then in anger his master handed him over to the torturers
   until he should pay back the whole debt.
So will my heavenly Father do to you,
   unless each of you forgives your brother from your heart.”

Evangelio

Mateo 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.



Communion Antiphon

How precious is your mercy, O God!
The children of men seek shelter in the shadow of your wings.
(Psalm 36:8)

OR:

The chalice of blessing that we bless
is a communion in the Blood of Christ;
and the bread that we break
is a sharing in the Body of the Lord.
(1 Corinthians 10:16)

Antífona de la Comunón

Señor Dios, qué valioso es tu amor. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas. (Salmo 35, 8)

O bien:

El cáliz de bendición por el que damos gracias,es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la unión de todos en el Cuerpo de Cristo. (1 Cor. 10,16)





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