Podcast: 18º Domingo del Tiempo Ordinario, Año C

Este fin de semana celebramos el 18º Domingo del Tiempo Ordinario, Año C. El Salmo de hoy del capítulo 89 es uno que muchos músicos litúrgicos confunden con la versión más popular del capítulo 94 con la misma respuesta:

Salmo 89:
Ojalá escuchen la voz del Señor: ”No endurezcan el corazón”.

Antífona de Comunión:
Nos has enviado, Señor, pan del cielo,
que encierra en sí toda delicia,
y satisface todos los gustos.
(Sabiduría 16, 20)

Canciones Destacadas

Salmo 89: No Endurezcan el Corazón (Rebecca De La Torre)
https://themodernpsalmist.com/songs/salmo-89-no-endurezcan-el-corazon/

Antífona de Comunión: Sabiduría 16, 20 (Rebecca De La Torre)
https://themodernpsalmist.com/songs/antifona-de-comunion-18th-ot/

“Que Mi Vida Entera Esté” (Frances Ridley Havergal, Vicente Mendoza)
https://themodernpsalmist.com/songs/que-mi-vida-entera-este/


Featured Songs




Podcast Transcript

Hola y bienvenidos al Podcast del Salmista Moderno. Soy Rebecca De La Torre.

Este fin de semana celebramos el 18º Domingo del Tiempo Ordinario, Año C. El Salmo de hoy del capítulo 89 es uno que muchos músicos litúrgicos confunden con la versión más popular del capítulo 94 con la misma respuesta:

“Ojalá escuchen la voz del Señor: ”No endurezcan el corazón”.”

Pero los versos del salmo 89 son muy diferentes de los del 94. Estos versos nos recuerdan lo precioso y corto que es nuestro tiempo aquí en la tierra. Un versículo nos dice:

“Enséñanos a calcular nuestros años
para que adquiramos un corazón sensato.”

También se nos recuerda que necesitamos las bendiciones del Señor durante nuestro tiempo aquí. Podemos trabajar duro, pero el Señor puede ayudar a que nuestros esfuerzos sean mucho más fructíferos que lo que podemos hacer por nuestra cuenta. Por eso el salmista implora al Señor:

“haga prósperas las obras de nuestras manos”

Salmo 89: No Endurezcan el Corazón

Nuestra antífona de comunión de este fin de semana sigue la misma línea que el salmo, recordándonos la generosidad de Dios. Tomada de uno de los libros deuterocanónicos, el capítulo 16 de la Sabiduría, dice:

“Nos has enviado, Señor, pan del cielo,
que encierra en sí toda delicia,
y satisface todos los gustos.”

Antífona de Comunión – 18th OT

Al profundizar en las lecturas de este fin de semana, vemos que hay un tema predominante que nos anima a centrar nuestros esfuerzos en seguir los preceptos del Señor y, por tanto, a acumular nuestros tesoros en el cielo.

La segunda lectura, tomada de la carta de San Pablo a los Colosenses, capítulo 3, versículo 2, nos dice:

“Pongan todo el corazón en los bienes del cielo,
no en los de la tierra”

Y en la lectura del evangelio del capítulo 12 de Lucas, Jesús nos dice en el versículo 15:

“Eviten toda clase de avaricia,
porque la vida del hombre no depende de la abundancia
de los bienes que posea”

Todas estas cosas son difíciles de considerar. Como seres humanos en esta tierra -que es la única vida que hemos conocido y no podemos ni siquiera empezar a imaginar lo que es el cielo- es un verdadero desafío no preocuparse por las cosas de este mundo. Es decir, ¿qué más hemos experimentado? Verdaderamente es un reto esperar que estemos siempre atentos a construir nuestros tesoros en el cielo en lugar de aquí en la tierra donde podemos disfrutarlos en esta vida – que es todo lo que hemos conocido desde nuestro nacimiento.

Pero esa es la perspectiva humana. No podemos hacerlo solos. Con Dios, sin embargo, todo es posible.

Por eso elegí una vieja canción por Frances Ridley Havergal titulada “Que Mi Vida Entera Esté” – escrita hace casi 200 años – para tocarla en mis misas de este fin de semana. Fue traducida al español por Vicente Mendoza.

El primer verso dice:

“Que mi vida entera esté
consagrada a ti, Señor;
Que mis manos pueda guiar
el impulso de tu amor”

Recuerdo haber cantado esta canción en la iglesia bautista de Alabama donde crecí. Siempre me gustó esta canción, y su sencillo mensaje de entrega es justo lo que necesitamos para recordar que debemos permitir que el Señor dirija nuestras acciones, palabras y mentes. De esa manera, podemos realmente acumular grandes tesoros en el cielo.

Que Mi Vida Entera Esté

Se trata de “Que Mi Vida Entera Esté” por Frances Ridley Havergal para el 18º domingo del tiempo ordinario, año C.

Los enlaces a las grabaciones y las partituras de todas las canciones de este podcast se encuentran en las notas del programa o en ELSalmistaModerno.com.

Si estás disfrutando de este podcast, por favor, compártelo con un amigo o un ser querido que pueda beneficiarse de unos momentos de reflexión en oración sobre nuestras sagradas escrituras.

Hasta la próxima semana, que Dios les bendiga abundantemente.