Podcast: La Transfiguración del Señor

Este fin de semana celebramos la Transfiguración del Señor. La transfiguración se refiere al momento en que Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto y se transfiguró frente a ellos.

Todas las lecturas de hoy comienzan a darnos una imagen de Jesús en su magnificencia.

Salmo 96:
“El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.”

Canciones Destacadas:

Salmo 96: El Señor Reina (Rebecca De La Torre)
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Podcast Transcript

Hola y bienvenidos al Podcast del Salmista Moderno. Soy Rebecca De La Torre.

Este fin de semana celebramos la Transfiguración del Señor. La transfiguración se refiere al momento en que Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto y se transfiguró frente a ellos.

Todas las lecturas de hoy comienzan a darnos una imagen de Jesús en su magnificencia.

En la lectura del evangelio de Mateo capítulo 17, versículos 2 y 3 leemos:

“su rostro se puso resplandeciente como el sol
y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve.
De pronto aparacieron ante ellos Moisés y Elías,
conversando con Jesús.”

y en el versículo 5

“una nube luminosa los cubrió
y de ella salió una voz que decía:
“Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias;
escúchenlo”.”

Pedro, Santiago y Juan recibieron un regalo especial aquel día: ver a Jesús glorificado. Por supuesto, este regalo estaba destinado a bendecir a los demás, a animarnos en nuestra fe. Y Pedro comparte este relato en su carta, que es nuestra segunda lectura de hoy.

En 1 Pedro, capítulo 1, dice:

“por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza.
En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor,
cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: “
Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco”.
Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo,
mientras estábamos con el Señor en el monte santo.”

El profeta Daniel, que es el autor de nuestra primera lectura de hoy, también fue testigo de la gloria de Jesús a través de su visión relatada en el capítulo 7 del libro de Daniel. En los versículos 13 y 14, comparte que:

“vi a alguien semejante a un hijo de hombre,
que venía entre las nubes del cielo.
Avanzó hacia el anciano de muchos siglos
y fue introducido a su presencia.
Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
Y todos los pueblos y naciones
de todas las lenguas lo servían.
Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
y su reino jamás será destruido.”

Como dije antes, todas estas lecturas comienzan a darnos una imagen de Jesús en su magnificencia y gloria,

El salmo de hoy es del capítulo 96 y establece al Señor como soberano divino sobre todo. La respuesta que cantamos en misa es una combinación del versículo 1 y el versículo 9:

“El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.”

Antes de compartir mi interpretación del salmo responsorial, quiero dedicar un momento a leer el salmo 96 entero.

Trata de escuchar las palabras de este salmo e imagina realmente lo grande que debe ser Dios para que todas estas cosas sean verdad de él.

Salmo 96:

¡El Señor reina!
¡Que se regocije la tierra!
¡Que se alegren las muchas costas!
¡El Señor está rodeado de densas nubes!

¡Su trono se basa en la justicia y el derecho!
¡Un fuego avanza delante de él,
que consumirá a los enemigos que lo rodean!
¡Sus relámpagos alumbran el mundo!

¡Al verlos, la tierra se estremece!
¡En presencia del Señor,
en presencia del Señor de toda la tierra,
los montes se derriten como cera!

Los cielos anuncian su justicia;
todos los pueblos contemplan su gloria.
¡Avergüéncense todos ustedes,
que rinden culto a las imágenes de talla!
¡Y ustedes, que se jactan de los ídolos!
¡Póstrense ante él todos los dioses!

Sión lo supo, Señor, y se regocijó;
las ciudades de Judá se alegraron por tus juicios,
porque tú, Señor, estás por encima de toda la tierra;
¡estás por encima de todos los dioses!

Ustedes, los que aman al Señor,
¡aborrezcan la maldad!
El Señor protege la vida de sus fieles,
y los libra del poder de los impíos.
La luz se difunde sobre los justos,
y alegra a los rectos de corazón.

Ustedes, los justos,
¡alégrense en el Señor y alaben su santo nombre!

La fiesta de la Transfiguración del Señor sirve para dirigir nuestros pensamientos hacia Dios y su gran gloria.

¿Y no es así como debemos comenzar nuestras oraciones? Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara cómo rezar, nos dio el Padre Nuestro, que comienza con

“Padre nuestro, que estas en el cielo
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu reino
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”

Esta oración no comienza con una lista de necesidades. Comienza alabando a Dios y llamando a su nombre “santificado”, que significa santo, reverenciado y honrado.

El salmo de hoy nos ayuda a centrarnos en quién es Dios.

Regocijémonos en su glorioso nombre.

Salmo 96: El Señor Reina [Transfiguración]

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