El Undécimo Domingo de Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio
Salmo 15, 7.8
Bendeciré al Señor que me aconseja,
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
(Salmo 15, 7.8)
Verse 1:
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
No hay bien para mí fuera de ti.
(Salmo 15, 1.2)
Verse 2:
En los santos que hay en la tierra, varones insignes,
pongo toda mi complacencia.
(Salmo 15, 3)
Verse 3:
Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
(Salmo 15, 9)
Verse 4:
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
(Salmo 15, 11)
Verse 5:
Gloria al Padre y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Gloria Patri)