El Decimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio
Salmo 24, 1-3
A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados.
(Salmo 24, 1-3)
Verse 1:
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
(Salmo 24, 6.7)
Verse 2:
Sácame de mis tribulaciones.
Mira mis trabajos y mis penas
y perdona todos mis pecados.
(Salmo 24, 17.18)
Verse 3:
Guarda mi vida y líbrame,
no quede yo defraudado de haber acudido a ti.
(Salmo 24,20)
Verse 4:
Gloria al Padre y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Gloria Patri)