El Decimonoveno Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio (Graduale Romanum)
Salmo 30, 15 - 16a
En ti espero, Señor:
yo dije: tu eres mi Dios,
en tus manos está mi destino.
(Salmo 30, 15 – 16a)
Verse 1:
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
Que no quede yo confundido Señor,
pues te invoco.
(Salmo 30, 17 – 18a)
Verse 2:
¡Qué bondad tan grande, Señor,
reservas para tus fieles,
y concedes a los que a ti
se acogen a la vista de todos!
(Salmo 30, 20)