El Primer Domingo de Cuaresma, Año C: Segunda Lectura
Romanos 10, 8-13
Hermanos:
La Escritura afirma:
Muy a tu alcance, en tu boca y en tu corazón,
se encuentra la salvación,
esto es, el asunto de la fe que predicamos.
Porque basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor
y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos,
para que pueda salvarse.
En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad
y declarar con la boca para alcanzar la salvación.
Por eso dice la Escritura:
Ninguno que crea en él quedará defraudado,
porque no existe diferencia entre judío y no judío,
ya que uno mismo es el Señor de todos,
espléndido con todos los que lo invocan,
pues todo el que invoque al Señor como a su Dios,
será salvado por él.