El Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio
(Job 1; 2, 7)
Había en la tierra de Hus un hombre llamado Job.
Era justo, honrado y temeroso de Dios,
a quien Satanás le rogó que le permitiera tentar,
y le fue dado poder del Señor
sobre sus posesiones y sobre su carne;
y destruyó todos sus bienes y a sus hijos;
y también hirió su carne con llagas malignas.
(Job 1; 2, 7)
Verse 1:
Si pudiera pesarse mi amargura
junto con mi desgracia en la balanza,
le ganarían a la arena del mar.
(Job 6, 2.3)
Verse 2:
¿Qué fuerzas me quedan para esperar?,
¿qué fin me anima a seguir con mi afán?
(Job 6, 11)
Verse 3:
¿Tengo acaso la fuerza de las rocas?,
¿tengo acaso un cuerpo de bronce?
(Job 6, 12)
Verse 4:
Mis ojos no verán más la dicha.
(Job 7, 7)
Verse 5:
Gloria al Padre y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Gloria Patri)