Vigésimo Domingo de Tiempo Ordinario C: Segunda Lectura

2 Tesalonicenses 3, 7-12

Hermanos:
Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo,
puesto que, cuando estuve entre ustedes,
supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer;
antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme,
para no serles gravoso.
Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento,
sino para darles un ejemplo que imitar.
Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez:
“El que no quiera trabajar, que no coma”.
Y ahora vengo a saber que algunos de ustedes viven como holgazanes,
sin hacer nada, y además, entrometiéndose en todo.
Les suplicamos a esos tales y les ordenamos, de parte del Señor Jesús,
que se pongan a trabajar en paz para ganarse
con sus propias manos la comida.