Cuarto Domingo de Pascua: Antífona de Ofertorio
Salmo 62, 2. 5
Oh, Dios, Dios mío, desde la aurora te busco:
invocando tu nombre levantaré mis manos, aleluya.
(Salmo 62, 2. 5)
Verse 1:
Mi alma está sedienta de ti;mi carne tiene ansia de ti,
viendo tu fuerza y tu gloria.
(Salmo 62, 2b. 3b)
Verse 2:
Velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
(Salmo 62, 7b – 8)