Cuarto Domingo de Cuaresma: Antífona de la Ofertorio (Graduale Romanum)
Salmo 12, 4b - 5a
Ilumina mis ojos, para que no me duerma en la muerte:
para que no diga mi enemigo: «He podido vencerlo».
(Salmo 12, 4b – 5a)
Verse 1:
¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?
¿Hasta cuándo he de estar con el corazón apenado?
(Salmo 12, 1a. 2b)
Verse 2:
Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
(Salmo 12, 4a. 6b)