Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario: Antífona de Ofertorio

Salmo 91, 2

Es bueno dar gracias al Señor,
y salmodiar a tu nombre, oh, Altísimo.
(Salmo 91, 2)

Verse 1:

¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios.
(Salmo 91, 6)

Verse 2:

Tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados.
(Salmo 91, 10)

Verse 3:

Pero a mí me das la fuerza de un búfalo;
y me unges con aceite nuevo.
(Salmo 91, 11)

Verse 4:

Mis ojos despreciarán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
(Salmo 91, 12)