El Cuarto Domingo de Tiempo Ordinario, Año C: Segunda Lectura (Forma más corta)
1 Corintios 13, 4-13
Hermanos:
El amor es comprensivo,
el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no es presumido ni se envanece;
no es grosero ni egoísta;
no se irrita ni guarda rencor;
no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad.
El amor disculpa sin límites, confía sin límites,
espera sin límites, soporta sin límites.
El amor dura por siempre;
en cambio, el don de profecía se acabará;
el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos.
Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño,
sentía como niño y pensaba como niño;
pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo y oscuramente,
pero después será cara a cara.
Ahora sólo conozco de una manera imperfecta,
pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí.
Ahora tenemos estas tres virtudes:
la fe, la esperanza y el amor;
pero el amor es la mayor de las tres.