El Sagrado Corazón de Jesús, Año C: Primera Lectura
Ezequiel 34, 11-16
Esto dice el Señor Dios:
“Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas.
Así como un pastor vela por su rebaño
cuando las ovejas se encuentran dispersas,
así velaré yo por mis ovejas
e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron
un día de niebla y de oscuridad.
Las sacaré de en medio de los pueblos, l
as congregaré de entre las naciones,
las traeré a su tierra y las apacentaré por los montes de Israel,
por las cañadas y por los poblados del país.
Las apacentaré en pastizales escogidos,
y en lo alto de los montes de Israel tendrán su aprisco;
allí reposarán en buenos prados,
y en pastos suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas;
yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios.
Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada;
curaré a la herida, robusteceré a la débil,
y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré.
Yo las apacentaré en la justicia”.