El Quinto Domingo de Tiempo Ordinario

08-02-2026


Salmos Responsoriales


Salmo 111: El Justo Brilla

Rebecca De La Torre






Antífona de la Entrada

Entremos y adoremos de rodillas al Señor,
creador nuestro,
porque él es nuestro Dios.
(Salmo 94, 6-7)



Primera Lectura

Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:
“Comparte tu pan con el hambriento,
abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo
y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora
y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia
y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá;
lo limarás, y él te dirá: ‘Aquí estoy’.

Cuando renuncies a oprimir a los demás
y destierres de ti el gesto amenazador
y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento
y sacies la necesidad del humillado,
brillará tu luz en las tinieblas
y tu oscuridad será como el mediodía”.



Salmo Responsorial

Salmo 111, 4-9

Respuesta:

El justo brilla en las tinieblas como una luz.

Estrofa 1:

En las tinieblas brilla como una luz
   el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta
   y administra rectamente sus asuntos.


Estrofa 2:

El justo jamás vacilará,
   su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
   su corazón está firme en el Señor.


Estrofa 3:

Su corazón está seguro, sin temor,
   reparte limosna a los pobres,
   su caridad es constante, sin falta,
   y alzará la frente con dignidad.



Segunda Lectura

Corintios 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarlas el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.



Aclamación antes del Evangelio

Juan 8, 12

Yo soy la Luz del mundo, dice el Señor;
   el que me sigue tendrá la luz que es vida.



Evangelio

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolveré el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.



Antífona de Ofertorio

Afirma mis pasos en tus caminos,
para que no resvalen mis pies inclina tu oído,
y escucha mis palabras: ostenta lo grande de tus misericordias,
tu que pones a salvo a los que esperan en ti, Señor.
(Salmo 16, 5. 6b – 7)

Antífona de Comunión

Demos gracias al Señor por su misericordia
por las maravillas que hace en favor de su pueblo
porque da de beber al que tiene sed
y les da de comer a los hambrientos.
(Salmo 106, 8.9)

O bien:

Antífona de Comunión 2

Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
(Mateo 5, 4.6)





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