
El Vigésimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario, Año B
22-09-2024
Salmos Responsoriales
Antífona de la Entrada
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor.
Los escucharé cuando me llamen en cualquier tribulación,
y siempre seré su Dios.
(Salmo 36, 39. 40. 28)
Primera Lectura
Sabiduría 2, 12. 17-20
Los malvados dijeron entre sí:
Tendamos una trampa al justo,
porque nos molesta y se opone a lo que hacemos;
nos echa en cara nuestras violaciones a la ley,
nos reprende las faltas
contra los principios en que fuimos educados.
Veamos si es cierto lo que dice,
vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios,
él lo ayudará y lo librará de las manos de sus enemigos.
Sometámoslo a la humillación y a la tortura,
para conocer su temple y su valor.
Condenémoslo a una muerte ignominiosa,
porque dice que hay quien mire por él.
Salmo Responsorial
Salmo 53, 3-4. 5. 6. 8
Respuesta:
El Señor sostiene mi vida.
Estrofa 1:
Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende mis palabras.
Estrofa 2:
Porque unos insolentes se alzan contra mí,
y hombres violentos me persiguen a muerte
sin tener presente a Dios.
Estrofa 3:
Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré un sacrificio voluntario
dando gracias a tu nombre que es bueno.
Segunda Lectura
Santiago 3, 16 - 4, 3
Hermanos míos:
Donde hay envidias y rivalidades,
ahí hay desorden y toda clase de obras malas.
Pero los que tienen la sabiduría que viene de Dios son puros, ante todo. Además, son amantes de la paz, comprensivos, dóciles,
están llenos de misericordia y buenos frutos,
son imparciales y sinceros.
Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia.
¿De dónde vienen las luchas y los conflictos entre ustedes?
¿No es, acaso, de las malas pasiones,
que siempre están en guerra dentro de ustedes?
Ustedes codician lo que no pueden tener y acaban asesinando.
Ambicionan algo que no pueden alcanzar,
y entonces combaten y hacen la guerra.
Y si no lo alcanzan, es porque no se lo piden a Dios.
O si se lo piden y no lo reciben,
es porque piden mal, para derrocharlo en placeres.
Aclamación antes del Evangelio
2 Tesalonicenses 2, 14
Dios nos llamó por medio del Evangelio,
destinándonos a compartir la gloria de Cristo Jesús nuestro Señor.
Evangelio
Marcos 9, 30-37
En aquel tiempo,
Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea,
pero él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos.
Les decía: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres;
le darán muerte,
y tres días después de muerto, resucitará.
Pero ellos no entendían aquellas palabras
y tenían miedo de pedir explicaciones.
Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó:
¿De qué discutían por el camino?
Pero ellos se quedaron callados,
porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos
era el más importante.
Entonces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
Si alguno quiere ser el primero,
que sea el último de todos y el servidor de todos.
Después, tomando a un niño,
lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe.
Y el que me reciba a mí,
no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado.
Antífona de Comunión
Tú promulgas tus preceptos
para que se observen con exactitud.
Ojalá que mi conducta se ajuste siempre
al cumplimiento de tu voluntad.
(Salmo 118, 4.5)
Antífona de Comunión 2
Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor;
y conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí.
(Juan 10, 14)
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