
El Trigésimo Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, Año B
17-11-2024
Antífona de la Entrada
Yo tengo designios de paz, no de aflicción,
dice el Señor.
Ustedes me invocarán y yo los escucharé
y los libraré de la esclavitud dondequiera que se encuentren.
(Jeremías 29, 11.12.14)
Primera Lectura
Daniel 12, 1-3
En aquel tiempo,
se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo.
Será aquél un tiempo de angustia,
como no lo hubo desde el principio del mundo.
Entonces se salvará tu pueblo;
todos aquellos que están escritos en el libro.
Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán:
unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.
Los guías sabios brillarán
como el esplendor del firmamento,
y los que enseñan a muchos la justicia,
resplandecerán como estrellas por toda la eternidad.
Salmo Responsorial
Salmo 15, 5. 8. 9-10. 11
Respuesta:
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Estrofa 1:
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Estrofa 2:
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena:
porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Estrofa 3:
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
Segunda Lectura
Hebreos 10, 11-14. 18
Hermanos:
En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo,
diariamente y de pie, los mismos sacrificios,
que no podían perdonar los pecados.
Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y
se sentó para siempre a la derecha de Dios;
no le queda sino aguardar a que
sus enemigos sean puestos bajo sus pies.
Así, con una sola ofrenda,
hizo perfectos para siempre a los que ha santificado.
Porque una vez que los pecados han sido perdonados,
ya no hacen falta más ofrendas por ellos.
Aclamación antes del Evangelio
Lucas 21, 36
Estén despiertos y orando en todo tiempo;
así podrán estar de pie delante del Hijo del Hombre.
Evangelio
Marcos 13, 24-32
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación,
la luz del sol se apagará,
no brillará la luna,
caerán del cielo las estrellas
y el universo entero se conmoverá.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes
con gran poder y majestad.
Y él enviará a sus ángeles
a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales
y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
Entiendan esto con el ejemplo de la higuera.
Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas,
ustedes saben que el verano está cerca.
Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas,
sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta.
En verdad
que no pasará esta generación
sin que todo esto se cumpla.
Podrán dejar de existir el cielo y la tierra,
pero mis palabras no dejarán de cumplirse.
Nadie conoce el día ni la hora.
Ni los ángeles del cielo ni el Hijo;
solamente el Padre.
Antífona de Ofertorio
De lo profundo clamé a ti, Señor:
Señor escucha mi oración:
de lo profundo clamé a ti, Señor.
(Salmo 129, 1,2)
Antífona de Comunión
Mi felicidad consiste
en estar cerca de Dios
y en poner sólo en él mis esperanzas.
(Salmo 72, 28)
Antífona de Comunión 2
Cualquier cosa que piden en la oración,
crean ustedes que ya se la han concedido,
y la obtendrán, dice el Señor.
(Marcos 11, 23.24)
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