
El Tercer Domingo de Cuaresma
23-03-2025
Antífona de la Entrada
Tengo los ojos puestos en el Señor,
porque él me libra de todo peligro.
Mírame, Dios mío y ten piedad de mí,
que estoy solo y afligido.
(Salmo 24, 15.16)
(newer translation)
Mis ojos están siempre fijos en el Señor,
pues él libra mis pies de toda trampa.
Mírame, Señor, y ten piedad de mí,
que estoy solo y afligido.
(Salmo 24, 15.16)
Antífona de Entrada 2
Cuando manifieste en medio de ustedes mi santidad,
los reuniré de todos los países;
derramaré sobre ustedes agua pura
y quedarán purificados de todos sus pecados,
y les infundiré un espíritu nuevo, dice el Señor.
(Ezequiel 36, 23-26)
Primera Lectura
Éxodo 3, 1-8. 13-15
En aquellos días,
Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián.
En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto,
hasta el Horeb, el monte de Dios,
y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal.
Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña,
por qué la zarza no se quema”.
Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar,
lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!”
Él respondió: “Aquí estoy”.
Le dijo Dios: “¡No te acerques!
Quítate las sandalias,
porque el lugar que pisas es tierra sagrada”.
Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres,
el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.
Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
Pero el Señor le dijo:
“He visto la opresión de mi pueblo en Egipto,
he oído sus quejas contra los opresores
y conozco bien sus sufrimientos.
He descendido para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios,
para sacarlo de aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa,
una tierra que mana leche y miel”.
Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré:
`El Dios de sus padres me envía a ustedes’;
pero cuando me pregunten cuál es su nombre,
¿qué les voy a responder?”
Dios le contestó a Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”;
y añadió: “Esto les dirás a los israelitas: `
Yo-soy me envía a ustedes’.
También les dirás:
`El Señor, el Dios de sus padres,
el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’.
Este es mi nombre para siempre.
Con este nombre me han de recordar de generación en generación”.
Salmo Responsorial
Salmo 102, 1-11
Respuesta:
El Señor es compasivo y misericordioso.
Estrofa 1:
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
Estrofa 2:
Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
Estrofa 3:
El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel.
Estrofa 4:
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles.
Segunda Lectura
1 Corintios 10, 1-6. 10-12
Hermanos:
No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el mar Rojo y todos se sometieron a Moisés,
por una especie de bautismo en la nube y en el mar.
Todos comieron el mismo alimento milagroso
y todos bebieron de la misma bebida espiritual,
porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba,
y la roca era Cristo.
Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios
y murieron en el desierto.
Todo esto sucedió como advertencia para nosotros,
a fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron.
No murmuren ustedes como algunos de ellos murmuraron
y perecieron a manos del ángel exterminador.
Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados
como un ejemplo para nosotros
y fueron puestas en las Escrituras como advertencia
para los que vivimos en los últimos tiempos.
Así pues, el que crea estar firme,
tenga cuidado de no caer.
Aclamación antes del Evangelio
Mateo 4, 17
Cambien su vida y su corazón, dice el Señor;
porque está cerca el Reino de los Cielos.
Evangelio
Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús
y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos,
mientras estaban ofreciendo sus sacrificios.
Jesús les hizo este comentario:
“¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto,
eran más pecadores que todos los demás galileos?
Ciertamente que no;
y si ustedes no se arrepienten,
perecerán de manera semejante.
Y aquellas dieciocho que murieron aplastados por la torre de Si-loé,
¿piensan acaso que eran más culpables
que todos los demás habitantes de Jerusalén?
Ciertamente que no;
y si ustedes no se arrepienten,
perecerán de manera semejante”.
Entonces les dije esta parábola:
“Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo;
fue a buscar higos y no los encontró.
Dijo entonces al viñador:
Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera
y no los he encontrado.
Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’
El viñador le contestó:
‘Señor, déjala todavía este año;
voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono,
para ver si da fruto.
Si no, al año que viene la cortaré'”.
Antífona de Ofertorio
Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón,
y son mas dulces que la miel del panal
por eso tu siervo los guarda.
(Salmo 18, 9a. 11b. 12a)
Antífona de Comunión
Cuando se lee el Evangelio de la samaritana (Año A):
El que beba del agua que yo le daré, dice el Señor,
nunca más tendrá sed;
el agua que yo le daré se convertirá dentro de él
en un manantial capaz de dar la vida eterna.
(Juan 4, 13.14)
Antífona de Comunión 2
Cuando se ha leído otro Evangelio (Años B y C):
El ave ha encontrado un refugio
y la tórtola un nido donde poner a sus polluelos.
Dichosos los que se acercan a tu altar, Señor.
Dichosos los que viven en tu casa
y pueden alabarte siempre, Rey mío y Dios mío.
(Salmo 83, 4.5)
(newer translation)
El gorrión ha encontrado una casa,
y la golondrina un nido donde poner sus polluelos:
junto a tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa
y pueden alabarte siempre.
(Salmo 83, 4.5)
© 1999 Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica Derechos reservados a favor de OBRA NACIONAL DE LA BUENA PRENSA, A.C. Apartado M-2181. 06000 México, D.F. Orozco y Berra 180. Santa Mariá la Ribera.
© 1970 Comisión Episcopal Española de Liturgia
© 1972 SOBICAIN. Derechos reservados.