
El Cuarto Domingo de Adviento, Año B
20-12-2026
Antífona de la Entrada
Cielos, destilen el rocío; Nubes, lluevan la salvación;
que la tierra se abra, y germine el Salvador.
(Isaías 45, 8)
Primera Lectura
2 Samuel 7, 1-5. 8-12. 14. 16
Tan pronto como el rey David se instaló en su palacio
y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos que lo rodeaban,
el rey dijo al profeta Natán:
¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro,
mientras el arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?
Natán le respondió:
Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está contigo.
Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo:
Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto:
¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa para que yo habite en ella?
Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas,
para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel.
Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos
y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra.
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra.
Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más,
como lo han venido haciendo desde los tiempos
en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel.
Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos.
Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía;
y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre,
y consolidaré su reino.
Yo seré para él un padre
y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí,
y tu trono será estable eternamente.
Salmo Responsorial
Salmo 88, 2-3. 4-5. 27. 29
Respuesta:
Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
Estrofa 1:
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.
Estrofa 2:
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.
Estrofa 3:
Él me invocará: Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable.
Segunda Lectura
Romanos 16, 25-27
Hermanos:
A aquel que puede darles fuerzas para cumplir el Evangelio que yo he proclamado, predicando a Cristo,
conforme a la revelación del misterio,
mantenido en secreto durante siglos, y que ahora,
en cumplimiento del designio eterno de Dios,
ha quedado manifestado por las Sagradas Escrituras,
para atraer a todas las naciones a la obediencia de la fe,
al Dios único, infinitamente sabio,
démosle gloria, por Jesucristo, para siempre. Amén.
Aclamación antes del Evangelio
Lucas 1, 38
Yo soy la esclava del Señor;
que haga en mí lo que has dicho.
Evangelio
Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios
a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José.
La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo:
Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios.
Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús.
Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo;
el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
y él reinará sobre la casa de Jacob
por los siglos y su reinado no tendrá fin.
María le dijo entonces al ángel:
¿Cómo podrá ser esto,
puesto que yo permanezco virgen?
El ángel le contestó:
El Espíritu Santo descenderá sobre ti
y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.
Por eso, el Santo, que va a nacer de ti,
será llamado Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu parienta Isabel,
que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo
y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril,
porque no hay nada imposible para Dios.
María contestó: Yo soy la esclava del Señor;
cúmplase en mí lo que me has dicho.
Y el ángel se retiró de su presencia.
Antífona de Ofertorio
Ave María,
llena de gracia,
el Señor es contigo:
bendita tu eres entre las mujeres,
y bendito el fruto de tu vientre.
(Lucas 1, 28. 42)
Antífona de Comunión
Miren: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo,
a quien le pondrá el nombre de Emmanuel.
(Isaías 7, 14)
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