El Octavo Domingo de Tiempo Ordinario, Año C

02-03-2025


Salmos Responsoriales





Antífona de la Entrada

El Señor es mi refugio,
lo invoqué y me libró.
Me salvó porque me ama.
(Salmo 17, 19-20)



Primera Lectura

Eclesiástico 27, 5-8

Al agitar el cernidor, aparecen las basuras;
en la discusión aparecen los defectos del hombre.
En el horno se prueba la vasija del alfarero;
la prueba del hombre está en su razonamiento.
El fruto muestra cómo ha sido el cultivo de un árbol;
la palabra muestra la mentalidad del hombre.
Nunca alabes a nadie antes de que hable,
porque esa es la prueba del hombre.



Salmo Responsorial

Salmo 91, 2-16

Respuesta:

Es bueno darte gracias, Señor.

Estrofa 1:

Es bueno dar gracias al Señor,
   y tañer para tu nombre, oh Altísimo;
   proclamar por la mañana tu misericordia
   y de noche tu fidelidad.


Estrofa 2:

El justo crecerá como palmera,
   se alzará como cedro del Líbano:
   plantado en la casa del Señor,
   crecerá en los atrios de nuestro Dios.


Estrofa 3:

En la vejez seguirá dando fruto
   y estará lozano y frondoso;
   para proclamar que el Señor es justo,
   que en mi Roca no existe la maldad.



Segunda Lectura

1 Corintios 15, 54-58

Hermanos:
Cuando nuestro ser corruptible y mortal
se revista de incorruptibilidad e inmortalidad,
entonces se cumplirá la palabra de la Escritura:
La muerte ha sido aniquilada por la victoria.
¿Dónde está, muerte, tu victoria?
¿Dónde está, muerte, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado
y la fuerza del pecado es la ley.
Gracias a Dios,
que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

Así pues, hermanos míos muy amados,
estén firmes y permanezcan constantes,
trabajando siempre con fervor en la obra de Cristo,
puesto que ustedes saben que sus fatigas no quedarán sin recompensa por parte del Señor.



Aclamación antes del Evangelio

Filipenses 2, 15-16

Ustedes brillan como estrellas en el universo,
   porque guardan la palabra de Vida.



Evangelio

Lucas 6, 39-45

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo:
“¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego?
¿No caerán los dos en un hoyo?
El discípulo no es superior a su maestro;
pero cuando termine su aprendizaje,
será como su maestro.
¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano:
`Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’,
si no adviertes la viga que llevas en el tuyo?
¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano.

No hay árbol bueno que produzca frutos malos,
ni árbol malo que produzca frutos buenos.
Cada árbol se conoce por sus frutos.
No se recogen higos de las zarzas,
ni se cortan uvas de los espinos.
El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón,
y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón,
pues la boca habla de lo que está lleno el corazón”.



Antífona de Ofertorio

Señor vuélvete, y rescata mi alma:
sálvame por tu misericordia.
(Salmo 6, 5)

Antífona de Comunión

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho,
y entonaré un himno de alabanza al Dios Altísimo.
(Salmo 12, 6)

O bien:

Antífona de Comunión 2

Yo estaré con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo, dice el Señor.
(Mateo 28, 20)





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