La Ascensión del Señor

17-05-2026


Salmos Responsoriales


Salmo 46: Dios Asciende

Rebecca De La Torre






Antífona de la Entrada

Hombres de Galilea, ¿qué hacen allí parados mirando al cielo?
Ese mismo Jesús, que los ha dejado para subir al cielo,
volverá como lo han visto marcharse. Aleluya.
(Hechos de los Apóstoles 1, 11)



Primera Lectura

Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.

Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra”.

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”.



Salmo Responsorial

Salmo 46, 2-9

Respuesta:

Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas.
O bien:
Aleluya.

Estrofa 1:

Pueblos todos batan palmas,
   aclamen a Dios con gritos de júbilo;
   porque el Señor es sublime y terrible,
   emperador de toda la tierra.


Estrofa 2:

Dios asciende entre aclamaciones,
   el Señor, al son de trompetas;
   toquen para Dios, toquen,
   toquen para nuestro Rey, toquen.


Estrofa 3:

Porque Dios es el rey del mundo;
   toquen con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
   Dios se sienta en su trono sagrado.



Segunda Lectura

Efesios 1, 17-23

Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de reflexión para conocerlo.

Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro.

Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.



Aclamación antes del Evangelio

Mateo 28, 19-20

Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor;
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.



Evangelio

Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.

Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”.



Antífona de Ofertorio

Asciende Dios entre aclamaciones,
el Señor, al son de clarines, aleluya.
(Salmo 46, 6)

Antífona de Comunión

Yo estaré con ustedes todos los días
hasta el fin del mundo. Aleluya.
(Mateo 28, 20)





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