El Bautismo del Señor

11-01-2026


Salmos Responsoriales





Antífona de la Entrada

Inmediatamente después de que Jesús recibió el bautismo,
se abrieron los cielos
y el Espíritu Santo se posó sobre él en forma de paloma,
y resonó la voz del Padre que decía:
“Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto todo mi amor”.
(Mateo 3, 16-17)



Primera Lectura

Isaías 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor:
“Miren a mi siervo, a quien sostengo,
a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
En él he puesto mi espíritu
para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
no romperá la caña resquebrajada,
ni apagará la mecha que aún humea.
Promoverá con firmeza la justicia,
no titubeará ni se doblegará
hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

Yo, el Señor,
fiel a mi designio de salvación,
te llamé, te tomé de la mano, te he formado
y te he constituido alianza de un pueblo,
luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la prisión
y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.



Salmo Responsorial

Salmo 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10

Respuesta:

Te alabamos, Señor.
O bien:
El Señor bendice a su pueblo con la paz.

Estrofa 1:

Hijos de Dios, aclamen al Señor,
   aclamen la gloria del nombre del Señor,
   póstrense ante el Señor en el atrio sagrado.


Estrofa 2:

La voz del Señor sobre las aguas,
   el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
   la voz del Señor es magnífica.


Estrofa 3:

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo, un grito unánime: ¡Gloria!
El Señor se sienta por encima del aguacero,
   el Señor se sienta como rey eterno.



Segunda Lectura

Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.

Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.



Aclamación antes del Evangelio

Cfr Marcos 9, 7

Los cielos se abrieron y se oyó la voz del Padre:
“Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.



Evangelio

Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.

Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía, desde el cielo: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.



Antífona de Ofertorio

Bendito el que viene en el nombre del Señor:
Nosotros os bendecimos desde la casa del Señor:
El Señor es Dios él nos ilumina, aleluya, aleluya.
(Salmo 117, 26 – 27a)

Antífona de Comunión

Éste es aquel de quien Juan decía:
«Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios».
(Juan 1, 32.34)





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