
El Bautismo del Señor
08-01-2024
Antífona de la Entrada
Inmediatamente después de que Jesús recibió el bautismo,
se abrieron los cielos
y el Espíritu Santo se posó sobre él en forma de paloma,
y resonó la voz del Padre que decía:
“Éste es mi Hijo amado, en quien he puesto todo mi amor”.
(Mateo 3, 16-17)
Primera Lectura
Isaías 55, 1-11
Esto dice el Señor:
Todos ustedes, los que tienen sed, vengan por agua;
y los que no tienen dinero,
vengan, tomen trigo y coman;
tomen vino y leche sin pagar.
¿Por qué gastar el dinero en lo que no es pan
y el salario, en lo que no alimenta?
Escúchenme atentos y comerán bien,
saborearán platillos sustanciosos.
Préstenme atención, vengan a mí,
escúchenme y vivirán.
Sellaré con ustedes una alianza perpetua,
cumpliré las promesas que hice a David.
Como a él lo puse por testigo ante los pueblos,
como príncipe y soberano de las naciones,
así tú reunirás a un pueblo desconocido,
y las naciones que no te conocían acudirán a ti,
por amor del Señor, tu Dios,
por el Santo de Israel, que te ha honrado.
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar,
invóquenlo mientras está cerca;
que el malvado abandone su camino,
y el criminal, sus planes;
que regrese al Señor, y él tendrá piedad;
a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes,
sus caminos no son mis caminos.
Porque así como aventajan los cielos a la tierra,
así aventajan mis caminos a los de ustedes
y mis pensamientos a sus pensamientos.
Como bajan del cielo la lluvia y la nieve
y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
a fin de que dé semilla para sembrar
y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí sin resultado,
sino que hará mi voluntad
y cumplirá su misión.
Salmo Responsorial
Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6
Respuesta:
Sacarán agua con alegría de las vertientes de la salvación.
Estrofa 1:
¡Vean cómo es Él, es Dios que me salva,
me siento seguro y no tengo más miedo,
pues el Señor es mi fuerza y mi canción, Él es mi salvación!
Y ustedes sacarán agua con alegría de las vertientes de la salvación.
Estrofa 2:
¡Denle las gracias al Señor,
vitoreen su nombre!
Publiquen entre los pueblos sus hazañas.
Repitan que su nombre es sublime.
Estrofa 3:
¡Canten al Señor porque ha hecho maravillas
que toda la tierra debe conocer!
¡Griten de contento y de alegría, habitantes de Sión,
porque grande se ha portado contigo el Santo de Israel!
Segunda Lectura
Juan 5, 1-9
Queridos hijos:
Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios.
Todo el que ama a un padre,
ama también a los hijos de éste.
Conocemos que amamos a los hijos de Dios,
en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos,
pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos.
Y sus mandamientos no son pesados,
porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo.
Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo.
Porque, ¿quién es el que vence al mundo?
Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.
Jesucristo es el que se manifestó por medio del agua y de la sangre;
él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre.
Y el Espíritu es el que da testimonio,
porque el Espíritu es la verdad.
Así pues, los testigos son tres:
el Espíritu, el agua y la sangre.
Y los tres están de acuerdo.
Si aceptamos el testimonio de los hombres,
el testimonio de Dios vale mucho más
y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo.
Aclamación antes del Evangelio
Juan 1, 29
Juan vio a Jesús que venía a su encuentro y exclamó:
Ahí viene el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo.
Evangelio
Marcos 1, 7-11
En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo:
Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo,
uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias.
Yo los he bautizado a ustedes con agua,
pero él los bautizará con el Espíritu Santo.
Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea
y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu,
en figura de paloma, descendía sobre él.
Se oyó entonces una voz del cielo que decía:
Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias.
Antífona de Ofertorio
Bendito el que viene en el nombre del Señor:
Nosotros os bendecimos desde la casa del Señor:
El Señor es Dios él nos ilumina, aleluya, aleluya.
(Salmo 117, 26 – 27a)
Antífona de Comunión
Éste es aquel de quien Juan decía:
«Yo lo he visto y doy testimonio de que él es el Hijo de Dios».
(Juan 1, 32.34)
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