La Virgen de Guadalupe

12-12-2026





Antífona de la Entrada

Una gran señal apareció en el cielo:
una mujer vestida de sol,
con la luna bajo sus pies
y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.
(Apocalipsis 12, 1)



Primera Lectura

Zacarias 2, 14-17

“Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén,
pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor.
Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día;
ellas también serán mi pueblo
y yo habitaré en medio de ti
y sabrás que el Señor de los ejércitos
me ha enviado a ti.
El Señor tomará nuevamente a Judá
como su propiedad personal en la tierra santa
y Jerusalén volverá a ser la ciudad elegida”.

¡Que todos guarden silencio ante el Señor,
pues él se levanta ya de su santa morada!



Primera Lectura (Opción 2)i

Apocalipsis 11, 19; 12, 1-6. 10

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.

Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.

Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.



Salmo Responsorial

Judit 13, 18bcde. 19

Respuesta:

Tú eres el orgullo de nuestra raza.

Estrofa 1:

El Altísimo te ha bendecido, hija,
más que a todas las mujeres de la tierra.
Bendito el Señor,
creador del cielo y tierra.


Estrofa 2:

Que hoy ha glorificado tu nombre de tal modo,
que tu alabanza estará siempre en la boca
de todos los que se acuerden
de esta obra poderosa de Dios.



Segunda Lectura

Gálatas 4, 4-7

Esta lectura es opcional.

Hermanos:
Al llegar la plenitud de los tiempos,
envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley,
para rescatar a los que estábamos bajo la ley,
a fin de hacernos hijos suyos.
Puesto que ya son ustedes hijos,
Dios envió a sus corazonesel Espíritu de su hijo, que clama: “!Abba!”, es decir, Padre!
Así queya no eres siervo, sino hijo;
y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.



Aclamación antes del Evangelio

Misal Romano

Dichosa eres, santa Virgen María,
y muy digna de alabanza:
de ti ha salido el sol de justicia,
Cristo nuestro Señor.



Evangelio

Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.

Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.

María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.



Evangelio (Opción 2)

Lucas 1, 39-48

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”.



Antífona de Ofertorio

Elegí, y santifiqué este lugar,
para que permanezca allí mi nombre,
allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días.
(2 Crónicas 7, 16)

Antífona de Comunión

El Señor destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
(Lucas 1, 52)

O bien:

Antífona de Comunión 2

No ha hecho nada semejante con ningún otro pueblo;
a ninguno le ha manifestado tan claramente su amor.
(Salmo 147, 20)





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