
El Décimocuarto Domingo del Tiempo Ordinario
05-07-2026
Antífona de la Entrada
Meditamos, Señor, los dones de tu amor,
en medio de tu templo.
Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra
como tu fama.
Tu diestra está llena de justicia.
(Salmo 47, 10-11)
Primera Lectura
Zacarías 9, 9-10
Esto dice el Señor: “Alégrate sobremanera, hija de Sión; da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito.
Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra y de Jerusalén, los caballos de combate. Romperá el arco del guerrero y anunciará la paz a las naciones. Su poder se extenderá de mar a mar y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra”.
Salmo Responsorial
Salmo 144, 1-14
Respuesta:
Te ensalzaré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.
O bien:
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey, bendeciré tu nombre por siempre jamás.
O bien:
Aleluya.
Estrofa 1:
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey,
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Estrofa 2:
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.
Estrofa 3:
Que todas las criaturas te den gracias, Señor.
Que te bendigan tus fieles,
que proclamen la gloria de tu reino,
que hablen de tus hazañas.
Estrofa 4:
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Segunda Lectura
Romanos 8, 9. 11-13
Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Aclamación antes del Evangelio
Mateo 11, 25
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los secretos del Reino a la gente sencilla.
Evangelio
Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”.
Antífona de Ofertorio
Tú salvas al pueblo afligido
y humillas los ojos soberbios.
¿Quién es Dios fuera del Señor?
(Salmo 17, 28.32)
Antífona de Comunión
Prueben y vean qué bueno es el Señor;
dichoso quien se acoge a él.
(Salmo 33, 9)
Antífona de Comunión 2
Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados,
y yo los aliviaré, dice el Señor.
(Mateo 11, 28)
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Recomendaciones de Canto
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