El Sexto Domingo de Tiempo Ordinario

16-02-2025


Salmos Responsoriales





Antífona de la Entrada

Sírveme de defensa, Dios mío,
de roca y fortaleza salvadoras.
Tú eres mi baluarte y mi refugio,
por tu nombre condúceme y guíame.
(Salmo 30, 3-4)



Primera Lectura

Jeremías 17, 5-8

Esto dice el Señor:

“Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que no disfruta del agua cuando llueve;
vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.
Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos”.



Salmo Responsorial

Salmo 1, 1-6

Respuesta:

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Estrofa 1:

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
   ni entra por la senda de los pecadores,
   ni se sienta en la reunión de los cínicos,
   sino que su gozo es la ley del Señor,
   y medita su ley día y noche.


Estrofa 2:

Será como un árbol
   plantado al borde de la acequia:
   da fruto en su sazón,
   y no se marchitan sus hojas;
   y cuanto emprende tiene buen fin.


Estrofa 3:

No así los impíos, no así:
   serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
   pero el camino de los impíos acaba mal.



Segunda Lectura

1 Corintios 15, 12. 16-20

Hermanos:
Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos,
¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan?
Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes;
y por tanto, aún viven ustedes en pecado,
y los que murieron en Cristo, perecieron.
Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida,
seríamos los más infelices de todos los hombres.

Pero no es así, porque Cristo resucitó,
y resucitó como la primicia de todos los muertos.



Aclamación antes del Evangelio

Lucas 6, 23

Alégrense y llénense de gozo,
   porque les espera una recompensa grande en el cielo.



Evangelio

Lucas 6, 17. 20-26

En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos
y sus apóstoles y se detuvo en un llano.
Allí se encontraba mucha gente,
que había venido tanto de Judea y de Jerusalén,
como de la costa de Tiro y de Sidón.
Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo:
“Dichosos ustedes los pobres,
porque de ustedes es el Reino de Dios.
Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre,
porque serán saciados.
Dichosos ustedes los que lloran ahora,
porque al fin reirán.
Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan
y los expulsen de entre ellos,
y cuando los insulten y maldigan
por causa del Hijo del hombre.
Alégrense ese día y salten de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo.
Pues así trataron sus padres a los profetas.
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos,
porque ya tienen ahora su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora,
porque después tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ríen ahora,
porque llorarán de pena!
¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe,
porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!”



Antífona de Ofertorio

Bendito eres Señor,
enséñame tus justísimos preceptos:
bendito eres Señor,
enséñame tus justísimos preceptos:
con mis labios he pronunciado todos
los juicios de tu boca.
(Salmo 118, 12 – 13)

Antífona de Comunión

El Señor colmó el deseo de su pueblo:
comieron y quedaron satisfechos.
(Salmo 77, 29.30)

O bien:

Antífona de Comunión 2

Tanto amó Dios al mundo
que le dio a su Hijo único;
para que todo el que cree en él no perezca,
sino que tenga vida eterna.
(Juan 3,16)





© 1999 Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica Derechos reservados a favor de OBRA NACIONAL DE LA BUENA PRENSA, A.C. Apartado M-2181. 06000 México, D.F. Orozco y Berra 180. Santa Mariá la Ribera.

© 1970 Comisión Episcopal Española de Liturgia

© 1972 SOBICAIN. Derechos reservados.




Recomendaciones de Canto