Navidad - Misa del Amanecer

25-12-2026





Antífona de la Entrada

Hoy brillará una luz sobre nosotros
porque nos ha nacido el Señor; se le llamará Admirable, Dios,
Príncipe de la paz, Padre del mundo futuro,
y su Reino no tendrá fin.
(Isaías 9, 2.6; Lucas 1, 33)



Primera Lectura

Isaías 62, 11-12

Escuchen lo que el Señor hace oír hasta el último rincón de la tierra:

“Digan a la hija de Sión:
Mira que ya llega tu salvador.
El premio de su victoria lo acompaña
y su recompensa lo precede.
Tus hijos serán llamados
‘Pueblo santo’, ‘Redimidos del Señor’,
y a ti te llamarán
‘Ciudad deseada, Ciudad no abandonada’”.



Salmo Responsorial

Salmo 96, 1. 6. 11-12

Respuesta:

Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor.

Estrofa 1:

El Señor reina, la tierra goza,
   se alegran las islas innumerables.
Los cielos pregonan su justicia
   y todos los pueblos pregonan su gloria.


Estrofa 2:

Amanece la luz para el justo,
   y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos con el Señor,
   celebren su santo nombre.



Segunda Lectura

Tito 3, 4-7

Hermano:
Al manifestarse la bondad de Dios, nuestro salvador,
y su amor a los hombres, él nos salvó,
no porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo,
sino por su misericordia.
Lo hizo mediante el bautismo,
que nos regenera y nos renueva,
por la acción del Espíritu Santo,
a quien Dios derramó abundantemente sobre nosotros,
por Cristo, nuestro salvador.
Así, justificados por su gracia, nos convertiremos en herederos,
cuando se realice la esperanza de la vida eterna.



Aclamación antes del Evangelio

Lucas 2, 14

Gloria a Dios en lo más alto del cielo,
   y en la tierra, gracia y paz a los hombres.



Evangelio

Lucas 2, 15-20

Cuando los ángeles los dejaron para volver al cielo,
los pastores se dijeron unos a otros:
“Vayamos hasta Belén, para ver eso que el Señor nos ha anunciado”.

Se fueron, pues, a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño,
recostado en el pesebre.
Después de verlo,
contaron lo que se les había dicho de aquel niño,
y cuantos los oían quedaban maravillados.

María, por su parte,
guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios
por todo cuanto habían visto y oído,
según lo que se les había anunciado.



Antífona de Ofertorio

El Señor hizo firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.
(Salmo 93, 1c.2)

Antífona de Comunión

¡Salta de alegría, hija de Sión!
¡Canta, hija de Jerusalén!
Mira que ya viene tu Rey, el Santo, el Salvador del mundo.
(Zacarías 9, 9)





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