
Santiago, Apóstol
25-07-2025
Antífona de la Entrada
Caminando Jesús por la ribera del mar de Galilea,
vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo,
que estaban remendando sus redes, y los llamó.
(Mateo 4, 18. 21)
Primera Lectura
2 Corintios 4, 7-15
Hermanos:
Llevamos este tesoro en vasijas de barro,
para que se vea que esta fuerza
tan extraordinaria proviene de Dios
y no de nosotros mismos.
Por eso sufrimos toda clase de pruebas,
pero no nos angustiamos.
Nos abruman las preocupaciones,
pero no nos desespermamos.
Nos vemos perseguidos,
pero no desamparados;
derribados, pero no vencidos
Llevamos siempre y por todas partes
la muerte de Jesús en nuestro cuerpo,
para que en este mismo cuerpo se manifeiste
también la vida de Jesús.
Nuestra vida es un coninuo estar espuestos
a la muerte por causa de Jesús,
para que también la vida de Jesús
se manifieste en nuestra carne mortal.
De modo que la muerte actúa en nosotros,
y en ustedes, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu de fe
que se expresa en aquel texto de la Escritura:
Creo, por eso hablo,
también nosotros creemos, y por eso hablamos,
sabiendo que aquel que resucitó a Jesús
nos resucitará también a nosotros con Jesús
y nos colocará a su lado con ustedes.
Y todo esto es para bien de ustedes de manera que,
al extenderse la gracia a más y más personas,
se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.
Salmo Responsorial
Salmo 125, 1bc-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
Respuesta:
Entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.
Estrofa 1:
Cuando el Señor no hizo volver del cautiverio,
creímos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
Estrofa 2:
Aun los mismos paganos con asombro decían:
¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!.
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
Estrofa 3:
Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.
Estrofa 4:
Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
Aclamación antes del Evangelio
Cfr Juan 15, 16
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor,
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
Evangelio
Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. El le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, una a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?” Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él loes dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierdá no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene resarvado”.
Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.
Antífona de Comunión
Quienes participan del cáliz del Señor
se convierten en amigos de Dios.
(Mateo 20, 22-23)
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